Un Año en París

Notas del viaje a París anotadas en mi Moleskine (haced click sobre las fotos para ampliarlas):

19 de Marzo

Vale. Estoy acojonado. Me cago. Me voy a marear. Hipocondria absoluta. Esperar 2 largas horas en el aeropuerto no ayuda. The Decemberists me acompaña y me acuerdo de K.🙂

Me compro un bocadillito (no se puede llamar de otra forma) de jamón para tener algo que echar en el avión.

Peso de la maleta: 8,2kg. ¡Sin facurar! Me encuentro con Natalia y su madre. Van a ChiCAGO. Creo que me comeré el chocolate de Ros para reunir el VALOR necesario para volar… sic…

Recibo mi propio mensaje de ‘Von’ Voyage y se retrasa el avión (typical). WTF!???? Delayed??? Nueva hora de embarque: 14.41. Mmmh, al menos es capicúa… ¿Llegaré a tiempo al concierto? I Hope So… ¡Chicles antimareo a bordo!

¡Me encanta volar! Sobre todo en un vuelo tan surrealista, con las azafatas de Jesús Puente (Marta y Paloma, residentes en Madrid) y el capitán Cousteaur navegando el avión Veni Vidi Vinci… Lo mejor de todo, ¡las turbulencias!

¡Por fin en París! Como decía Ros, el aeropuerto tiene las indicaciones para tontos y llego al RER sin problemas. Aunque como estoy inmerso en un viaje surrealista y aventurero se retrasa y Ros y Pablo tienen que esperarme un buen rato…

La casa de Ros está genial situada: entre la Gare du Nord, la Gare de L’Est y Stalingrad, con el Sacré-Coeur perfectamente visible desde su ventana. Lo que primero me sorprende es que no haya telefonillos en las casas, ni llaves para entrar al portal. Una clave combinatoria te permite entrar.

Vista desde casa de RosEl Sacré-Coeur desde casa de RosVista desde casa de Ros, lloviendoEl Sacré-Coeur, tiempo locoVista desde casa de Ros, de noche

 

Es un cuarto sin ascensor, con una escalera de madera casi de caracol. Se lo han montado bien: un salón bastante amplio está separado por una cortina para delimitar el cuarto de Ros; a la derecha hay un armario-espejo que le da amplitud a la habitación, y la puerta que da acceso al baño y al cuarto de Cris, la compañera de piso. La cocina da a un patio interior y es pequeña, pero funcional.

La Casa de Ros en Par�sLa Escalera de casa de RosEscalera

Tras pasar por casa para dejar la maleta vamos andando al Grand Rex para el concierto de Damien Rice. Recorremos la calle de las peluquerías africanas (¡una peluquería para negros cada 10 metros!) y siento un escalofrío al ver París de noche lleno de gente; tomo conciencia de estar aquí al entrar en el Grand Rex. El sitio es espectacular. No tan grande como me había imaginado por fuentes innombrables, pero sí con una decoración muy cuidada. Cuando llegamos empezaban a tocar The Magic Numbers, una suerte de grupo psicodélico formado por dos chicos y dos chicas que nos encanta. Y después, la apoteosis.

Pasada la decepción de que no fuera Lisa Hannigan😦 para acompañar con su bella voz las canciones de Damien, éste se desgañita en un concierto totalmente diferente al que esperaba: en vez de deprimirnos hasta morir (y entonces probablemente hubiera estado más tentado de hacer ESA llamada) realiza un show enérgico e imponente.

Con una iluminación perfecta basada en colores primarios, casi fauvistas (perdón, expresionistas franceses) y velas, Rice va desengranando poco a poco su repertorio sin dejarse ninguna canción importante (salvo Eskimo, tal vez) y haciendo versiones diferentes de cada una. Esforzándose en francés (Ros me hacía la traducción simultánea), con divertidas historias entre tema y tema, fueron dos horas y cuarto de uno de los mejores conciertos de mi vida.

MOMENTAZOS:

– La versión de Cannonball sin micrófonos, acercándose al público y gritando para que su voz inundara el Grand Rex

– La versión al piano de Rootless Tree, mucho más lenta pero igual de acongojante

– The Blower’s Daughter: una canción, un escalofrío

– El final orgiástico con The Magic Numbers también en el escenario

– El borrachín de Cheers Darlin’

Conclusión: ¡Tengo que atacar todo el merchandising que haya! Obligo a Ros (pobre) a que me pida una camiseta y un CD de Vyvienne Long y salimos a ver a unos amigos de la erasmusera cerca del Pompidou.

Con una casa similar, Alba y Pablo nos acogen junto a Cris y a Pablo (Ros) para tomar unas cerves. Aunque estoy cohibido y cansado a partes iguales me lo paso bien y, cuando volvemos en el buho, me alegro de estar aquí.

20 de Marzo

¡Cumpleaños de Ros! Nos levantamos (difícilmente) a eso de las 10 y tras desayunar (y comprobar con desazón que no hay agua (menos mal que me duché por la noche, a pesar de mi pijama de Robin Hood)) Ros y yo vamos hacia el primer punto de mi ruta: la vida de Amélie. Andamos por Barbès (¡qué de gente!) y subimos al Sacré-Coeur para ver París en todo su esplendor. El día se levantó gris y se desmerece un poco todo, pero aún así es increíble. Igual que el Sacré-Coeur. No me acordaba de cuando vine con mis padres. Así casi se te olvida que París huele a orina…

Ros sin agua en casaRos arreglándose ante la atenta mirada de PabloEl Sacré-CoeurRos en el Sacré-CoeurLa Torre Eiffel desde el Sacré-CoeurVista desde el Sacré-CoeurVista desde el Sacré-CoeurEl Pompidou desde el Sacré-Coeur

Más tarde bajamos por la plaza de los pintores, donde me aprovisiono de algunos carteles de Toulouse Lautrec (como no) y tomamos la Rue Lepic, donde se encuentra el café de Amélie. ¡Le han quitado el estanco!

El Café de Amélie


El Moulin Rouge Le Sexodrome

Tras ver el Moulin Rouge, bajamos por la calle de los ‘Sexy Shops’ y del ‘Sexodrome’ y volvemos a casa para degustar la paella que Alba había hecho para celebrar el cumpleaños. Antes, sin embargo, me pateo el canal St Martin hasta ver dónde Amélie tiraba las piedrecitas (cruzándome también con los hijos del Quijote) y subo a la Gare De L’Est para buscar el fotomatón.

El Canal St. Martin Vista desde el Canal St. MartinLos Hijos del QuijoteGare De L’Est

La sobremesa es fuerte. 27 cerves y 3 botellas de vino mientras Alba, Pablo(s), Ros, Cris, Emilio, Paloma, Flavio y yo hablamos de mil temas (incluida la lámpara-tubo-de-escape que Flavio le ha hecho a Ros, y que podría valer para la foto a la palabra de esta semana, non).

Ros en la cocinaLe GroupPaloma y EmilioComiendoLa Lámpara-Tubo de Escape de FlavioCris y AlbaAlba, Cris y Ros

La noche es muy erasmusera. Vamos a casa de Flavio en el RER A hasta Vincennes y nos metemos 14 en un salón-cocina de 16 metros cuadrados. Entre el francés, español e italiano yo me hago un lío, pero me siento integrado y lo pasamos bien.

Mañana toca ruta a lo bestia, así que dejo a Cris y a Pablo (sobre todo) emborrachándose hasta morir (que se lo digan a Cris) y yo me acuesto a las 2 como un niño bueno🙂

21 de Marzo

¡Menuda paliza! He salido solico a las 10 de casa y he cogido el metro (estrecho y asqueroso, aunque con puentes exteriores geniales) hasta Charles de Gaulle, con el Arco del Triunfo. Tras sorprenderme de cómo conducen ahí (los que ENTRAN en la rotonda tienen la preferencia) y ver un accidente (lógico) bajo hasta la Torre Eiffel por Kébler (awesome), y de ahí voy recorriendo el Sena hasta el puente de Alejandro III, el Petit y el Grand Palais, la plaza de la Concordia. El tiempo está loco, y en cuestión de minutos se pasa del granizo a la nieve, al sol más extremo y a la lluvia otra vez. Es como condensar en un día todo un año en París.

El Arco del TriunfoAccidente!Camino a la Torre EiffelLa Torre EiffelEl Campo de MarteCarruselLa Torre Eiffel desde el SenaLa Torre Eiffel desde el sueloEl Puente de Alejandro IIIEl Grand Palais desde el Puente de Alejandro IIIEl Puente de Alejandro III, lateralLe Petit PalaisLa Plaza de la ConcordiaDesde la Plaza de la Concordia

Dejo los Inválidos y el Museo D’Orsay a la derecha y veo el Museo del Louvre (sin entrar, aún no estaba preparado). Cruzo por el Pont des Arts para ver el Pont-Neuf (y hacer mi propia versión fotográfica de los amantes del idem) y bajo hacia St. Germain, callejeando para encontrar Album Comics (¡imposible, Sara!). Parada para comer.

El Museo D’OrsayAcercándome al LouvreEl LouvreLos Amantes del Pont des ArtsEl BesoEl Pont-Neuf

Ha empezado a llover otra vez, así que entro en la fnac (digital) y compro una edición superespecial en caja de cartón, 2 DVDs y comic de “La Ciencia del Sueño” (sin subtítulos en castellano, pero eso da igual, ¿no?).

Me encuentro con Notre Damme y cubo por el Hotel De Ville (¡la fuente tenía agua fluorescente!) hasta el Pompidou. Sol en Nuestra Dama, Granizo en el Pompidou. Incomprensible.

Las Calles de Par�sNotre-DammeNotre Damme desde atrásGárgola BabeanteNotre Damme desde el InteriorEl agua FluorescentePompidouGranizando

Camino hasta St Paul para ver los murales de Delacroix y comienzo la ruta Before Sunset pasando por la Place des Vosgues, aunque no consigo encontrar Le Pure Cafe (a pesar de peinar toda la zona entre Bastille y Nation).😦

St Paul desde el InteriorSt. Paul en la ruta Before SunsetBastille

Como comienza a atardecer vuelvo sobre mis pasos hasta la Shakespeare & Company (la librería de Before Sunset, una de las mejores que he visto en mon petit life) después de tomarme un café en la Rue de la Roquette.

Atardecer sobre el SenaAtardecer en Notre DammeNotre Damme (front)Notre Damme al atardecerShakespeare & CoBicicleta sobre Notre DammeNotre Damme de Noche

He aprendido a que los parisinos me traten como francés. Es sencillo, sólo tienes que andar con el ceño fruncido y cara de mala hostia sin mirarles a la cara (no vaya a ser que me pase como en “Paris Je T’aime“) y te preguntan cada dos por tres pensando que eres francés.😀 El problema de esto es que me crezco y me creo que sé francés, así que cuando llego a la cafetería y digo “un cafe s’il vous plait” y el camarero me suena un maratoniano discurso en francés (supongo que para decirme las variedades del mismo) yo me cago por la patilla y comienzo a hablar en inglés balbuceante.

Todo luce distinto de noche, los colores son increíbles y la ciudad parece otra (menos mal que llevé el trípode, ¡algunas fotos parecen postales!). Me siento lleno, feliz. Y hace MUCHO frio. Vuelvo a ver el Louvre, el Museo D’Orsay y la plaza de la Concordia, y regreso por la Madeleine antes de desesperarme buscando un metro (¡Al final llegué hasta Villiers!)

El Pont-Neuf de nocheEl Louvre de nocheEl Sena de noche, con Notre Damme al fondoLa Asamblea NacionalLa Torre Eiffel y el Grand PalaisEl Arco del Triunfo de NocheLa Madeleine

Muerto, al llegar a casa a las 22.30 vemos “La Ciencia del Sueño” (y descubrimos que la edición es más especial aún, con “Les Petits Cadeaux Flippants“). ¡Qué día más bien aprovechado!

22 de Marzo

Mi último día en París… La larga travesía de ayer me ha dejado los muslos rojitos y amoratados (la fricción deja los muslos como patas de pollo y el sudor de mis gruesas patas escuece en todos los poros de mi piel). Ros y yo nos levantamos pronto (a eso de las 8.30) y, tras desayunar el tiramisú casero (qué bueno…) que sobró de su cumpleaños, nos acercamos a los jardines de Luxemburgo (más o menos como el parque de mi barrio) y al cementerio de Montparnasse. Es una lástima porque, salvo Gainsbourg, no encontramos ninguna tumba de las que buscaba (Saint-Saëns, Cortázar (lo siento, J-Will), Sartre…)

Los Jardines de LuxemburgoRos en los jardines de LuxemburgoLa Tumba de Serge GainsbourgEl Cementerio de MontparnasseAnimales de Paja

Ros me deja en las catacumbas, en Mouton Devenert, donde me cago por la patilla con los interminables pasillos llenos de calaveras que almacenan los restos de los cementerios parisinos hacia 1780. Se trata de unos 30 kilómetros de pasillos que reproducen las calles veinte metros por debajo del suelo. Sin embargo, para el público está abierto algo más de un kilómetro, algo más de una hora de visita. De lo mejor que he visto por París.

CatacumbasCalaverasLas Paredes de las CatacumbasPared de las Catacumbas de Par�sLas Catacumbas de Par�sHuesosRecreándose en los MuertosPasadizoCatacumbes

Como hoy hace mejor día decido ir al centro de nuevo, y me bajo en St-Germain. Paseo hasta Notre Damme callejeando; hay mucha más gente que ayer, y la ciudad parece una totalmente distinta. Como un crêpe y un pan oriental, compro some stuff para regalar (hasta un libro de Babar!) y vuelvo a casa. Incluso estuve a punto de comprar un libro de Le Chat, pero … (… … …) …😉

Aún no es mi última sorpresa en París. Tenía que condensar un año en cuatro días, así que aparte del retraso en avión y del tiempo loco, hay una huelga de transportes y el RER sale en una vía distinta y cada mucho más tiempo. Resultado: la peor media hora de mi vida, con todo el mundo apretujándose y sudando a más no poder. Cuando llego al CDG es, realmente, un alivio.

CDG

No tengo problemas para la facturación y el embarque (aunque pasado el control nos meten en un cuchitril sin tiendas ni baño😦 ) y mientras escribo esto hago balance de todo lo sucedido. Adoro esta ciudad, y estoy seguro de que volveré. (¿Sabiendo Francés?😀 ) Para la próxima visita reservo los museos (espero estar ready next time) y Versalles, así como seguir conociendo la vida parisina, visitar los otros cementerios y encontrar Le Pure Cafe para terminar mis rutas cinematográficas.

Monto en el avión, y a expensas de que éste no sea mi testamento…

23 de Marzo

Obviamente, al final llegué bien, y me he dedicado todo el día a recopilar cositas y seleccionar fotos (¡682! ¿Os imagináis el dinero en carretes?). Hasta hice un mapa con las rutas que realicé cada día, y que adjunto a continuación:

Rutas por Par�s

En fin, un viaje cura-heridas y quita-miedos del que espero no volver tan gilipollas como algun@s parisin@s.🙂 ¡Repetiré!

Published in: on marzo 23, 2007 at 7:56 pm  Comments (1)  

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